Riesgo del tabaco en Espondiloartritis

RIESGO CARDIOVASCULAR EN LAS ESPONDILOARTRITIS


En los últimos años se han producido importantes avances en el conocimiento del riesgo cardiovascular en las espondiloartritis que han servido para concienciar de su importancia tanto a reumatólogos como a pacientes.

Si este tipo de enfermedades ya constituyen la principal causa de muerte en sociedades occidentales como la nuestra, estudios recientes muestran que los pacientes con espondiloartritis tienen un riesgo añadido de sufrir eventos cardiovasculares: en la espondilitis anquilosante o la artritis psoriásica existe un 50% más de posibilidades de sufrir un infarto agudo de miocardio o un accidente cerebrovascular.

En este sentido es clave destacar que gran parte de estos eventos cardiovasculares se pueden prevenir. Aunque son muchos y diversos los factores que influyen en este aumento del riesgo cardiovascular, sabemos que tanto la inflamación crónica que caracteriza a estas enfermedades como los factores de riesgo clásicos, como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la obesidad o el tabaquismo que son más frecuentes en los pacientes con espondiloartritis, desempeñan un papel fundamental y sobre todos ellos podemos actuar para poder prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Riesgo cardiovascular

PAPEL DEL TABAQUISMO EN EL RIEGO CARDIOVASCULAR


De entre todos los mencionados el tabaquismo se trata de uno de los factores más relevantes, capaz de multiplicar hasta por 3-6 veces el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. En pacientes con espondiloartritis, entre quienes el hábito tabáquico está más extendido que entre la población general, también ha demostrado estar implicado en la aparición de enfermedades cardiovasculares.  El tabaco contiene aproximadamente  5000 substancias químicas diferentes, muchas de ellas tóxicas para la salud. Es responsable de alterar la pared interna de los vasos facilitando la formación de placas de ateroma  a partir del acúmulo de colesterol y otras sustancias en la pared arterial, proceso que se denomina aterosclerosis. Con el paso del tiempo estas placas pueden ir creciendo hasta llegar a obstruir el paso de la sangre y producir, según el órgano donde se produzca, un infarto de miocardio, cerebral o una trombosis en las arterias de las piernas. En los fumadores se ha comprobado, además, un aumento del riesgo de dilatación de la aorta (aneurisma) sobre todo en los varones.

Conviene subrayar que el consumo tabaco es siempre perjudicial, aun en pequeñas cantidades. Si bien el riesgo aumenta cuanto mayor es el consumo y con la duración del hábito, incluso fumando únicamente 1-5 cigarros al día el riesgo de enfermedad cardiaca aumenta un 50%. Tampoco los cigarrillos denominados “lights” ni los fumadores pasivos están exentos de riesgo (se estima que la convivencia con un fumador de una cajetilla al día equivale al consumo de 9 cigarrillos).

Teniendo en cuenta los efectos nocivos del tabaquismo aquí expuestos es muy importante insistir en que dejando de fumar se consigue disminuir rápidamente el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares: ya en el primer año el riesgo disminuye a la mitad y posteriormente sigue bajando durante los siguientes 10-15 años hasta prácticamente equipararse al de un no fumador.

OTROS EFECTOS PERJUDICIALES DEL TABAQUISMO EN LAS ESPONDILOARTRITIS


Además de la toxicidad cardiovascular ya conocida, en el caso de las espondiloartritis el tabaco tiene otros efectos perjudiciales añadidos.

Es bien sabido que los pacientes con espondilitis anquilosante y con artritis psoriásica que fuman padecen una enfermedad más activa y agresiva, con una progresión de la enfermedad rápida y una peor repuesta a los tratamientos biológicos que los no fumadores, considerándose al tabaco como un factor que aumenta el grado de inflamación, el riesgo de complicaciones cardiovasculares  y empeora el pronóstico de la enfermedad . El grado de inflamación es por tanto superior en estos pacientes. 

Pero este no es el único efecto perjudicial del tabaco sobre la propia enfermedad. Los pacientes fumadores presentan además una mayor limitación de la movilidad, peor calidad de vida y un mayor grado de cansancio y depresión. Todos estos son factores que favorecen a su vez el sedentarismo, otro gran enemigo de la salud cardiovascular.

Es importante destacar que estos efectos son también reversibles: el abandono del hábito tabáquico conlleva una mejoría en la actividad de la enfermedad, la movilidad y la función física en los pacientes con espondiloartritis.

ABANDONO DEL HÁBITO TABÁQUICO


Dejar de fumar no es fácil pero es posible. Apuntamos a continuación una serie de aspectos prácticos a tener en cuenta a la hora de conseguir este objetivo:

  1. El primer paso es estar convencido, es muy útil empezar haciendo una lista con pros y contras de fumar.
  2. Se ha demostrado de gran eficacia fijar una fecha para dejar de fumar.
  3. Es preciso pedir ayuda: médicos, enfermeras, farmacéuticos, asociaciones de pacientes… están a disposición de todos aquellos pacientes que se propongan dejar de fumar. Intentarlo sin asesoramiento tiene escasas posibilidades de éxito (apenas un 10%), que sin embargo se multiplican hasta por cuatro si se cuenta con ayuda profesional.
  4. Por ultimo hay que vencer la dependencia (física, psicológica, gestual y social).Existen tratamientos psicológicos individuales o en grupo (materiales de autoayuda, hojas de consejos prácticos….), terapias sustitutivas con nicotina (chicles, comprimidos, parches, sprays) o tratamientos farmacológicos que pueden ser prescritos por el médico para ayudar a vencer esta dependencia.

CONCLUSIÓN


Los pacientes con espondiloartritis  tienen un mayor riesgo de eventos cardiovasculares. El consumo de tabaco en estos pacientes empeora la evolución de la enfermedad y la respuesta a los nuevos tratamientos e incrementa el riesgo de padecer complicaciones cardiovasculares graves . Sin embargo, tanto los efectos directos como los indirectos son reversibles, por lo que el abandono del hábito tabáquico debe de ser uno de los objetivos primordiales en el manejo de la espondiloartritis.

Bibliografía:

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  2. Prescott E, Hippe M, Schnohr P, et al. Fumar y riesgo de infarto de miocardio en mujeres y hombres: estudio de población longitudinal. BMJ 1998; 316: 1043.
  3. Howard G, Wagenknecht LE, Burke GL, y otros. Fumar cigarrillos y la progresión de la aterosclerosis: estudio sobre el riesgo de aterosclerosis en comunidades (ARIC). JAMA 1998; 279: 119
  4. Peters MJ, van der Horst-Bruinsma IE, Dijkmans BA, Nurmohamed MT. Perfil de riesgo cardiovascular de pacientes con espondiloartropatías, particularmente espondilitis anquilosante y artritis psoriásica. Semin Arthritis Rheum. Diciembre 2004; 34 (3): 585-9
  5. Lee JL, Sinnathurai P, Buchbinder R, Hill C, Lassere M, March L. Biológicos y eventos cardiovasculares en la artritis inflamatoria: un estudio prospectivo de cohorte nacional. Artritis Res Ther. 2018 7 de agosto; 20 (1): 171
  6. http://separcontenidos.es/site/?q=node/690

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