CONOCE LA ENFERMEDAD

SÍNTOMAS DE LA ARTRITIS PSORIÁSICA


La forma en la que la Artritis Psoriásica se manifiesta es diferente en cada paciente. Podemos distinguir diversos síntomas tanto a nivel articular como más allá de la articulación. También se ha descrito síntomas generales como cansancio, malestar general e incluso fiebre. Por ello, el médico debe estar muy atento a los diferentes síntomas que se presenten.

SÍNTOMAS ARTICULARES

ARTRITIS:
Dolor, hinchazón, calor y enrojecimiento de una o más articulaciones. Es el síntoma más frecuente, ya que se produce en más de la mitad de los pacientes con Artritis Psoriásica. Cualquier articulación puede verse afectada, aunque suele ser más frecuente en las rodillas, tobillos, pies y manos. En ocasiones, la Artritis puede localizarse en la articulación cercana a la uña (interfalángica distal), lo cual se asocia normalmente con lesiones de psoriasis en las uñas.

Cuando afecta a menos de 4 articulaciones se denomina artritis oligoarticular, mientras que si afecta a más de cuatro se llama artritis poliarticular. En el caso poco frecuente de que solo haya una articulación afectada, se denomina artritis monoarticular.

DACTILITIS:

Hinchazón de los dedos de las manos o pies, dando un aspecto de “dedo en salchicha”. Además, se acompaña de inflamación de los tendones y los ligamentos cercanos a la articulación, provocando dolor. La dactilitis es un rasgo característico de la Artritis Psoriásica que, cuando afecta a los dedos de las manos, puede ocasionar una gran discapacidad. Su presencia se puede asociar a una peor evolución de la enfermedad.

ENTESITIS:
Inflamación de la entesis, es decir, el punto de unión de tendones y ligamentos al hueso. Lo más frecuente es que se presente en el talón o la rodilla, cursando con dolor intenso y limitante.

AFECTACIÓN DE LA COLUMNA VERTEBRAL:
Cuando la inflamación se localiza a nivel de las articulaciones de la columna y/o de las sacroilíacas (zona de unión de la columna con las caderas), provoca dolor en la espalda, pudiendo afectar a varias zonas: cervical, dorsal, lumbar o en la región de las nalgas o glúteos.

Suele ser un dolor de características inflamatorias, es decir, aparece con el reposo prolongado y puede despertar al paciente en la segunda mitad de la noche, cursando con rigidez matutina de más de 30 minutos de duración. El dolor mejora con el ejercicio y con medicamentos antiinflamatorios.

SÍNTOMAS FUERA DE LA ARTICULACIÓN

Entre los síntomas fuera de la articulación podemos destacar:

EN LA PIEL – PSORIASIS CUTÁNEA:
Generalmente la psoriasis cutánea aparece antes que la artritis (en un 85% de los casos), aunque en un 5-10% de los pacientes la artritis aparece antes. La forma más común es la psoriasis en placas, que cursa con lesiones enrojecidas bien delimitadas y cubiertas de escamas blanquecinas. Lo más frecuente es que afecte a zonas como los codos o rodillas, aunque también puede aparecer en otras áreas como el cuero cabelludo, detrás de las orejas, el tronco, la zona genital o las uñas. La afectación cutánea extensa, en el cuero cabelludo, en las zonas de pliegues (región axilar, debajo de la mama, pliegues entre los glúteos), en el área genital (psoriasis invertida) y en las uñas aumenta la probabilidad de desarrollar una Artritis Psoriásica.

 

LA AFECTACION INTESTINAL:
Puede aparecer una enfermedad inflamatoria del intestino, como puede ser la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. Se trata de un conjunto de enfermedades que afectan al tubo digestivo provocando procesos inflamatorios crónicos en alguna de sus partes (desde la boca hasta el ano).
La enfermedad suele cursar con episodios de diarrea, en ocasiones acompañada de sangre, moco o pus y/o dolor abdominal recurrente, lo que puede conllevar pérdida de peso. En caso de presentar esta sintomatología, será necesario acudir a un especialista de digestivo.

 

LA AFECTACIÓN OCULAR:
La más frecuente es la uveítis, que consiste en la inflamación de una membrana del ojo. El ojo está formado como una bola de tenis, con tres capas diferentes de tejido que rodean la cavidad central gelatinosa, llamada vítreo. La capa más interna es la retina, la cual detecta la luz y ayuda a enviar las imágenes al cerebro. La capa más externa es la esclerótica, la pared blanca y fuerte del ojo. La capa intermedia entre la esclerótica y la retina es llamada úvea, la cual contiene muchos vasos sanguíneos (las venas, arterias y capilares) que llevan la sangre hacia adentro y hacia afuera del ojo. Ya que la úvea nutre muchas partes importantes del ojo (como la retina), una inflamación de la úvea puede dañar su visión.

Los síntomas que hacen sospechar una uveítis son la presencia de dolor en los ojos, enrojecimiento y una posible disminución de la visión. Es posible que afecte a un solo ojo, aunque puede ir cambiando de ojo en sucesivos episodios. Suele aparecer de forma insidiosa y, con mayor frecuencia, en pacientes con afectación de la columna. Es importante tener en cuenta que se trata de una urgencia médica, por lo que se debe consultar cuando antes con un oftalmólogo.

En las formas juveniles de Artritis Psoriásica, la uveítis puede cursar sin dolor, por lo que deberá investigarse de forma activa analizando si el niño o adolescente ha perdido vista.

5 SÍNTOMAS QUE NOS PUEDEN HACER SOSPECHAR DE UNA ARTRITIS PSORIÁSICA:

Existen cinco síntomas típicos cuya aparición nos debe hacer sospechar una Artritis Psoriásica:

1. Dolor, hinchazón, calor y enrojecimiento de una o más articulaciones (unión entre dos o más huesos), lo cual sería síntoma de Artritis.

2. Dolor e hinchazón de las entesis (zona de unión de tendones y ligamentos al hueso), lo que podría ser síntoma de Entesitis.

3. Hinchazón de los dedos de las manos o pies, con aspecto de “dedo en salchicha”, síntoma de Dactilitis.

4. Dolor de espalda o en la región de los glúteos, de características inflamatorias, es decir, que aparece con el reposo prolongado, hace que el paciente se despierte en la segunda mitad de la noche y mejora con el ejercicio. Esta sintomatología indicaría afectación de la columna y/o sacroilíacas.

5. Síntomas en la piel y las uñas: presencia de psoriasis en piel y/o uñas. También hay que tener en cuenta si un familiar de primer grado (padres o hijos) disponen de un diagnóstico de psoriasis confirmado por un médico.

EL PAPEL DEL MÉDICO

El Reumatólogo es el médico especialista de los más de 250 tipos de enfermedades reumáticas. Debido a su manejo específico y experto de estas patologías, se trata del médico indicado para controlar a los pacientes con Artritis Psoriásica.

Por su parte, el médico de atención primaria posee un papel clave en la sospecha y posterior derivación de los pacientes con psoriasis y/o Artritis Psoriásica al dermatólogo y/o reumatólogo. Debemos tener presente que, en el 85% de los casos, la psoriasis cutánea o de las uñas aparece antes que la artritis, mientras que sólo en un 5-10% de los pacientes la artritis precede a la psoriasis. Por ello, tanto el médico de atención primaria como el dermatólogo tienen un papel fundamental a la hora de detectar los síntomas articulares y enviar al paciente al reumatólogo lo antes posible
Adicionalmente, el médico de atención primaria se encarga de controlar los factores riesgo del corazón y vasculares propios de la Artritis Psoriásica: la tensión arterial, el sobrepeso y la obesidad y los niveles de glucosa y colesterol en sangre.

EL PAPEL DEL OFTALMÓLOGO:
Teniendo en cuenta que entre el 1,5% y el 25% de los pacientes con Artritis Psoriásica pueden presentar uveítis, el papel de las consultas especializadas en uveítis, formadas por el oftalmólogo y el reumatólogo de referencia, es clave para un diagnóstico y tratamiento precoz ocular y para el manejo de los casos más complejos de uveítis. Es característica la uveítis anterior, bilateral, insidiosa y de curso crónico, y es más frecuente en las formas axiales, en la dactilitis y con HLA-B27 positivo.

EL PAPEL DEL DERMATÓLOGO:
Como ya hemos dicho, en la mayoría de los casos (85%) la psoriasis aparece años antes que la artritis, por lo que el dermatólogo y el médico de atención primaria tienen un papel fundamental a la hora de detectar los síntomas articulares y enviar al paciente al reumatólogo lo antes posible.
Actualmente, se están creando en algunos hospitales unidades multidisciplinares de trabajo conjunto entre el reumatólogo y el dermatólogo, con el fin de realizar un diagnóstico temprano y un tratamiento precoz de los pacientes, además de evaluar y abordar los casos más complejos. Son consultas simultáneas entre ambos especialistas para el manejo conjunto de la enfermedad.

EL PAPEL DEL DIGESTIVO:
Entre el 1,5% y el 33% de los pacientes con Artritis Psoriásica puede presentar una Enfermedad Inflamatoria Intestinal, motivo por el cual surgen las unidades de trabajo conjunto entre el reumatólogo y el especialista de digestivo, con el objetivo de controlar y abordar el tratamiento de los casos más complejos.
El 16% de los pacientes con Artritis Psoriásica tienen inflamación articular subclínica, es decir, sin síntomas articulares evidentes. La Enfermedad Inflamatoria Intestinal es más frecuente en las formas axiales y en la artritis oligoarticular (artritis periférica en 4 o menos articulaciones), y su tipología más habitual es la enfermedad de Crohn.

COMORBILIDADES

La comorbilidad es un término médico que se emplea para hablar de la presencia de otras enfermedades asociadas a la enfermedad principal. Entre las principales comorbilidades de la Artritis Psoriásica, encontramos:

CARDIOVASCULAR (CV):
Al ser una enfermedad sistémica, la Artritis Psoriásica puede causar inflamación en otros tejidos del cuerpo humano, como el corazón y los vasos sanguíneos. Existe una disfunción del endotelio que produce una lesión en los vasos sanguíneos secundaria a la inflamación de la Artritis Psoriásica. Adicionalmente, se da un aumento de los depósitos de grasa (colesterol) en el interior de los vasos, lo cual se denomina aterogénesis.

Esta inflamación provoca un aumento de los factores de riesgo cardiovascular (obesidad y aumento de la tensión arterial y de los niveles de colesterol y de glucosa en sangre). Todo ello conlleva una mayor probabilidad de sufrir enfermedades vasculares tanto en el corazón como en el cerebro, como pueden ser la angina de pecho y el infarto del corazón o cerebral.

El papel del médico de atención primaria es prioritario en el control de estos factores de riesgo cardiovascular.

Cuida de tu salud y mejora tu psoriasis y/o artritis psoriásica: sigue una dieta mediterránea rica en fruta, verduras y aceite de oliva, practica ejercicio físico, controla tu peso, tu tensión arterial, tus niveles de glucosa y colesterol y no fumes.

HIPERURICEMIA Y GOTA:
Más del 20% de los pacientes con Artritis Psoriásica tienen niveles altos de ácido úrico. Esto no se correlaciona con la actividad, gravedad o extensión de la enfermedad, pero es importante tener en cuenta que en los pacientes con Artritis Psoriásica se da un aumento de la frecuencia de la gota.
La gota es un tipo de artritis relacionada con un aumento del ácido úrico en sangre. Esta acumulación puede provocar depósitos de cristales de ácido úrico en las articulaciones, dando lugar a la gota. Es importante explicar que la psoriasis cutánea está asociada a un aumento del ácido úrico en sangre, producido por el aumento del recambio de las células de la piel.

ESTEATOSIS HEPÁTICA:
La esteatosis hepática es un aumento de grasa en el hígado, presentando un hígado graso que es más frecuente en los pacientes con obesidad. Será necesario un especial cuidado con los medicamentos y el consumo de alcohol.

TRASTORNOS EMOCIONALES (DEPRESIÓN Y ANSIEDAD):
La Artritis Psoriásica está relacionada con la esfera psíquica y emocional, con una repercusión muy importante en el estado de ánimo. Esto ocurre, por un lado, debido a la localización y extensión de las lesiones de psoriasis en la piel y, por otro, al dolor y las limitaciones articulares que pueden tener un impacto negativo a nivel psíquico en el paciente, generando síntomas de ansiedad y/o depresión y empeorando la calidad de vida. En ciertos casos, puede ser necesario el apoyo de psicólogos y/o especialistas de psiquiatría.

OSTEOPOROSIS:
La inflamación puede disminuir la densidad del calcio de los huesos, provocando lo que se denomina osteoporosis. También la toma de determinados medicamentos, como los corticoides, aumenta el riesgo de padecerla. Todo ello conlleva una mayor fragilidad ósea y mayor riesgo de sufrir fracturas en los huesos.

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