El dolor, y más concretamente el dolor de espalda, es el síntoma universal presente en todos los pacientes con espondiloartritis y, como tal, es uno de los temas más frecuentes de consulta por parte de los pacientes. Hablamos con el doctor Javier Rueda, reumatólogo en el Hospital Sierrallana, sobre las causas de la aparición del dolor en las espondiloartritis:

En cuanto a las causas de la aparición del dolor en las espondiloartritis, el propio nombre de la enfermedad nos da pistas importantes. El término “espondilo” se utiliza para referirse a la columna vertebral, mientras que la artritis, acabado en “-itis”, es la inflamación de una articulación y que conviene diferenciar de la artrosis, que describe desgaste y degeneración articular. 

En síntesis, lo que ocurre en las espondiloartritis es una inflamación de las articulaciones de la espalda, y eso produce dolor. Hoy sabemos, sobre todo gracias a las técnicas de imagen como la resonancia magnética, que la inflamación también puede afectar a otras estructuras como ligamentos, discos intervertebrales o a las propias vértebras, lo que puede contribuir en la aparición del dolor.

Sin embargo, conviene subrayar que no todas las personas que tengan dolor de espalda van a tener una espondiloartritis:

Esto es muy importante tenerlo en cuenta, ya que hasta 8 de cada 10 personas a lo largo de su vida sufrirán algún episodio de dolor lumbar, y la gran mayoría de las veces será por otras causas.

El dolor de espalda en las espondiloartritis se caracteriza por ser un dolor crónico, de más de 3 meses de duración y que suele comenzar antes de los 45 años, que es su peculiaridad, afecta o de inicio, por lo menos, afecta a personas jóvenes.

Los pacientes con espondiloartritis también pueden padecer otras enfermedades que producen dolor de espalda, como la artrosis, que es el proceso degenerativo articular de la columna que hemos mencionado previamente, o la osteoporosis, que puede producir fracturas vertebrales que también pueden ser dolorosas.

Uno de los aspectos que más llama la atención a los pacientes de espondiloartritis es que el dolor varía bastante en ubicación e intensidad a lo largo del día, ¿en qué zonas es más normal que aparezca el dolor y a qué se deben estas variaciones?

La zona más afectada suele ser la espalda baja, es decir, la región lumbar y la zona glútea, e incluso a veces también la parte posterior de los muslos, ya que estas son las zonas en la que se percibe el dolor que produce la inflamación sobre todo de las articulaciones sacroilíacas, que son las que unen la columna vertebral – el sacro, más concretamente-, a la pelvis.

Esta sacroileítis, esta inflamación de las articulaciones sacroilíacas, es la afectación más característica, más típica de las espondiloartritis. Sin embargo, cualquier parte de la columna puede verse afectada, tanto la espalda media, la zona dorsal, como la región cervical e incluso también a veces las parrillas costales, ya que se pueden afectar articulaciones, discos o vértebras en cualquiera de estas localizaciones.

Y, como bien dices, el dolor es característico que cambie a lo largo del día en los pacientes con espondiloartritis, y esto se debe, precisamente, a su origen inflamatorio. No solo en las espondiloartritis, sino en todas las enfermedades reumáticas en las que se produce inflamación articular, el dolor se denomina de perfil inflamatorio. A diferencia del que se pueda producir a consecuencia del desgaste, del deterioro articular o de, por ejemplo, a consecuencia de un golpe, de un traumatismo, el dolor inflamatorio típicamente es mayor en reposo y mejora con el ejercicio.

Y así se explica su variación a lo largo del día. Muchos pacientes se quejan de que el dolor les despierta por la noche, sobre todo es en la segunda mitad de la noche, cuando es más acentuado, o justo al despertarse cuando, además, se notan especialmente rígidos, más trabados y necesitan un rato para ir poco a poco poniéndose en marcha, que dicen muchos de ellos, para ir “engrasando”. 

Es luego a medida que los pacientes se van moviendo y van retomando, realizando sus actividades cotidianas o con el ejercicio, el dolor va mejorando. Y, muchas veces, de nuevo cuando vuelven a descansar, por ejemplo cuando duermen la siesta o ya al final del día, el dolor puede empeorar o aparecer de nuevo.

¿Y qué se puede hacer para disminuir el dolor?

Existen diversos abordajes para manejar el dolor en los pacientes con espondiloartritis. Uno es el farmacológico, que es el más importante y del que se encarga el reumatólogo, que prescribirá en cada caso el tratamiento más adecuado en función de diversos factores como son el tipo de síntomas, la intensidad del dolor o, por ejemplo, la existencia de otras enfermedades que puedan tener los pacientes.

Como digo, este es el tratamiento más eficaz para controlar el dolor, pero existen además otros tratamientos no farmacológicos que también pueden ser muy útiles y en los que resulta clave y fundamental la implicación del paciente.

El más importante es, sin duda, el ejercicio físico, que es capaz de mejorar la capacidad funcional y la movilidad, además de mejorar el dolor de espalda en los pacientes con espondiloartritis. Es importante realizar tanto ejercicio aeróbico como hacer estiramientos y trabajar también la fuerza y el tono muscular, pero siempre de forma individualizada adecuándose a las necesidades, al grado de evolución de la enfermedad y a las capacidades de cada paciente. Para eso es preciso consultar con el reumatólogo acerca del tipo de ejercicio idóneo en cada caso.

En la página web de Gresser hay colgados unos ejercicios, una tabla muy completa que puede servir de orientación.

Y bueno, además del ejercicio existen también otras medidas no farmacológicas, como puede ser la balneoterapia, que pueden ayudar a reducir el dolor, aunque es verdad que su eficacia no esté claramente demostrada o sea limitada en el tiempo.

Como comentabas hace un momento, muchos de los pacientes de espondiloartritis se despiertan en la segunda mitad de la noche por el dolor. ¿Hay alguna recomendación específica que podamos tener en cuenta para esto?

Este dolor es uno de los típicos síntomas de actividad de la enfermedad y cuando aparece deberíamos de comentárselo al reumatólogo por si considerase necesario modificar el tratamiento. 

En estos casos, también puede ser útil tomar por la noche, antes de acostarse, un antiinflamatorio de vida media larga, de forma que el efecto de este tratamiento, del antiinflamatorio, cubra correctamente las horas de la segunda mitad de la noche.

Ahora que mencionas las visitas de seguimiento con el reumatólogo, muchos pacientes tienen dudas sobre cuándo es recomendable acudir al especialista para revisar la pauta de la medicación. ¿En qué casos lo recomiendas?

Siempre que el dolor sea intenso y limite las actividades cotidianas del paciente hay que consultarlo. Son estos los casos en los que el reumatólogo reevaluará si el tratamiento debe ser modificado o no, ya que cada vez disponemos de más opciones para controlar la actividad y el dolor que produce la enfermedad.

Luego otro de los supuestos en que es conveniente consultar con el reumatólogo es cuando cambien las características del dolor, cuando sea un dolor distinto del habitual, un dolor en otras localizaciones, que se comporte de manera diferente, o bien un dolor que se acompañe de lo que denominamos signos de alarma, como pueden ser la fiebre, la pérdida de peso no justificada o que se haya producido después de una caída o un traumatismo importante. 

Y es que no hay que olvidar que, además de por la enfermedad, hay otras causas de dolor de espalda que también pueden padecer los pacientes con espondiloartritis. Una a tener especialmente en cuenta es la osteoporosis, que produce fragilidad de las vértebras, con el consiguiente riesgo de que se puedan fracturar, y esto también puede manifestarse como dolor a nivel lumbar o dorsal. 

Entonces, por tanto, en todas estas situaciones el reumatólogo tendrá que identificar si el dolor de espalda se puede deber a la actividad de la enfermedad o bien a otras causas.

Otro tema que suele preocupar a los pacientes es el dolor en situaciones en las que pasan mucho tiempo sentados, especialmente con relación a su jornada laboral. ¿Qué pautas se pueden seguir en estos casos?

Es muy importante que en estos casos los pacientes se levanten de forma periódica, que se muevan cada poco tiempo, puesto que ya hemos visto que el reposo continuado empeora los síntomas. 

También hay que procurar dentro de lo posible mantener una postura adaptada a las limitaciones que pueda presentar cada paciente. Por ejemplo, en la espondiloartritis hay casos en los que se produce una limitación de la extensión del cuello, digamos como para mirar hacia arriba, por lo que habrá que adecuar la altura del escritorio y de las pantallas para no forzar la región cervical.

Otra opción que tenemos es la toma de antiinflamatorios, que son habitualmente eficaces en el control del dolor, justo antes de la jornada laboral en la que se vaya a estar mucho tiempo sentado. Esto también puede ser eficaz en muchos casos.

Y otra duda muy común: ¿es recomendable usar corsés y fajas? 

No podemos recomendar el uso de este tipo de dispositivos de forma general en los pacientes con espondiloartritis, hasta la fecha no han demostrado tener efecto beneficioso y en algunos casos incluso pueden ser perjudiciales.

La espalda en condiciones normales tiene una curvatura, un tipo de curvatura concreta en cada una de las regiones cervical, dorsal y lumbar, y en algunos pacientes con espondiloartritis estas curvaturas se modifican como consecuencia de la enfermedad y muchos de los corsés y de las fajas no respetan estos cambios.

Y, además, cualquier instrumento que inmovilice o sujete una parte de la columna lo hará sustituyendo a la musculatura del tronco que es la encargada de hacer esa función y por tanto esta musculatura se debilitará y se atrofiará, lo cual a la larga también es perjudicial.

 

Hasta aquí las recomendaciones del Doctor Javier Rueda sobre el dolor en pacientes con espondiloartritis, desde Espondilopedia esperamos que os sean útiles y os recordamos que en nuestra web podéis encontrar todo tipo de materiales informativos sobre distintos aspectos de la enfermedad. ¡Nos vemos pronto con nuevos materiales!

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